Cuando hablamos de las instalaciones solares debemos tener en cuenta que podemos encontrar varios tipos, las cuales se ajustan mejor o peor a un hogar u otro. Es importante dejar claro, así mismo, que las instalaciones solares varían de una a otra —aunque se trate del mismo tipo de instalación—, por lo que hay que prestar atención a algunos detalles que explicamos en este artículo. Y es que las instalaciones solares deben ser personalizadas dependiendo del número de paneles solares que se necesitan, así como la forma en la que se realiza dicha instalación, entre otras.
En este artículo queremos ayudarte a despejar todas tus dudas sobre los diferentes tipos de instalación solar fotovoltaica que existen y cuál es la más recomendada para tu vivienda con el fin de que puedas aprovechar al máximo la eficiencia de los paneles solares. Sigue leyendo este artículo para más información.
¿Instalación solar térmica o fotovoltaica?

La elección entre un tipo energía solar u otra —obtenida mediante una instalación solar térmica o una fotovoltaica— variará en función de lo que queramos para nuestra vivienda. Si tu intención es reducir el consumo de energía por parte de la red eléctrica y ahorrar en la factura de la luz, entonces el tipo de instalación solar que te interesa es la fotovoltaica. Ahora bien, si lo que quieres es crear un sistema de calefacción en tu vivienda aprovechando la energía solar, entonces te interesa realizar una instalación solar térmica. Esta última es muy recomendada en los lugares especialmente fríos, lo que permitirá reducir el uso de estufas y sustituirlas por radiadores de agua.
Tipos de instalaciones solares fotovoltaicas para viviendas
Cuando hablamos de instalaciones solares fotovoltaicas para viviendas, o instalaciones de energía solar fotovoltaica, podemos encontrar dos tipos específicos de instalaciones. Estos son:
Instalación solar fotovoltaica en red
Son denominadas también como instalaciones de autoconsumo directo. Estas instalaciones se complementan con el contrato que tiene el inquilino de la vivienda con la empresa de energía. Es decir, se trata de una instalación de energía solar fotovoltaica en la cual existe un suministro de la compañía eléctrica. Este tipo de instalación sirve para reducir el consumo de energía de la red, así como para ahorrar en los gastos de las facturas mensuales. Ahora bien, en caso de que exista una sobreproducción de energía generada en los paneles solares fotovoltaicos, esta se acaba vertiendo a la red general y el usuario recibe una bonificación por parte de la compañía eléctrica —con descuentos sobre la factura mensual siguiente, por ejemplo, o recibiendo una compensación económica directa—.
Es importante dejar claro, así mismo, que la instalación solar fotovoltaica en red puede ser individual o compartida. En el caso de la individual nos encontramos con instalaciones realizadas viviendas en las que no hay espacios compartidos con vecinos, como un chalet, un bungalow que requieran un gasto energético… La instalación compartida es la que se realiza en edificios comunitarios o en comunidades energéticas. Por lo general, en estos casos, la energía producida suele ser utilizada para cada vivienda, así como para los espacios comunes —como el alumbrado del rellano, el ascensor…—.
Instalación solar fotovoltaica aisladas
La instalación de energía solar fotovoltaica aislada es la que se realiza para proporcionar suministro de energía a las viviendas que no tienen acceso a la red eléctrica general o bien para quienes desean desconectarse de la compañía de electricidad por voluntad propia. Estas instalaciones solares, a diferencia de las anteriores, cuentan con baterías en las cuales se almacena la energía generada a lo largo del día. Ello permite que se pueda disponer de electricidad durante la noche o cuando el clima no acompaña e impide obtener la máxima eficiencia de los paneles solares.
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Ver tiendaSoportes o estructuras para instalaciones solares en viviendas
Para conseguir la mayor eficiencia de los paneles solares se debe prestar mucha atención a la estructura que se emplea para llevar a cabo la instalación. Esta variará dependiendo no solo dependiendo del tipo de instalación, si no también de cómo es la cubierta de nuestra vivienda y de la orientación. Debes tener en cuenta lo siguiente:
- Soportes solares para cubiertas planas: Se utilizará, sobre todo, en instalaciones fotovoltaicas comunitarias, cuando se haga uso del suelo del espacio común de la azotea, por ejemplo.
- Soportes para cubiertas inclinadas: Estas instalaciones se realizan, sobre todo, en las viviendas individuales —independientemente de que estén conectadas a la red o sean viviendas aisladas—.
Podemos encontrar otros muchos tipos de soportes, dependiendo de las características de la cubierta y del lugar específico en el cuál vaya a realizarse la instalación. Para saber qué tipo de soporte o estructura para las placas solares necesitas puedes consultar más información en este artículo sobre tipos de soportes para instalaciones solares.
¿Cuántos paneles solares necesita mi instalación solar?
La cantidad de paneles solares depende de la cantidad de energía que se consuma de manera mensual. De manera orientativa, una vivienda de tamaño medio suele consumir unos 3kW al mes. Si utilizamos placas solares de 330W, en total para realizar la instalación solar fotovoltaica de autoconsumo serán necesarias un total de 10 unidades. Estas proporcionarán la energía necesaria para alimentar los componentes eléctricos de la vivienda, evitando en la medida de lo posible, el uso de la red eléctrica general.
¿Es rentable instalar paneles solares?
La respuesta es sí, aunque en algunos casos se deberá realizar un estudio de viabilidad del proyecto —como ocurre en el caso de las instalaciones de energía solar fotovoltaica en los edificios comunitarios, donde se valora la energía que consume cada vivienda y la cantidad de placas solares que se necesitan, así como el espacio disponible para llevar a cabo la instalación—. Ahora bien, en caso de que las condiciones lo permitan, llevar a cabo una instalación solar fotovoltaica siempre resulta rentable. Desde el momento en el cual se amortice el retorno de inversión —el cual varía dependiendo del consumo mensual de cada quien—, el gasto de producción pasará a ser de 0 euros. El ahorro en la factura de la luz será, al menos durante los primeros 25 años, de un 60% a un 80%.



