Los enchufes Schuko, también conocidos como enchufes del tipo F, son uno de los enchufes —compuestos por clavija y base— más utilizados en la región europea, incluida España. Este tipo de enchufes tiene unas características especiales y diferenciadoras con respecto a otros modelos, variando la clavija —o enchufe Schuko macho—, así como la base del enchufe Schuko —toma de corriente o enchufe Schuko hembra—, e, incluso, la potencia eléctrica que es capaz de soportar. Y es que, en cuanto a la variedad de enchufes se refieres, podemos encontrar hasta 16 tipos o más en todo el mundo. Los más comunes en el marco europeo CEE son los enchufes del tipo C —los más sencillos—, los del tipo E —Francia—, los del tipo F —enchufes Schuko— y los E+F. En Reino Unido, por el contrario, los enchufes más utilizados son los del tipo G, así como en Hong Kong; mientras que, en América, las tomas de corriente más empleadas son las de los enchufes del tipo A y B —los cuales varían dependiendo del voltaje que circule por cada uno—. A continuación, analizamos todo lo que necesitas saber sobre los enchufes Schuko, qué son y cómo funcionan estas tomas de corriente del tipo F. ¡Comenzamos!
¿Qué son los enchufes Schuko?
Como comentábamos en la introducción, los enchufes Schuko —o enchufes del tipo F— son las clavijas y bases más empleadas en Europa y en España. Estas se corresponden con el estándar CEE 7/4. A diferencia de los enchufes del tipo C, que son los más sencillos, el enchufe Schuko cuenta con toma de tierra. Esto quiere decir que se conecta a este sistema de protección al usuario contra los aparatos que están conectados a la red eléctrica para que, en caso de un posible fallo de instalación, la descarga eléctrica sea conducida a la tierra donde sería neutralizada por los electrodos o jabalina. La conexión a la toma de tierra se encuentra en la base del enchufe Schuko —o toma de corriente—, concretamente en los dos contactos planos que se ubican en los laterales superiores.
La clavija, o enchufe Schuko macho, dispone así mismo de una estructura que permite el perfecto acople a la toma de tierra, impidiendo que las varillas queden al descubierto. Los enchufes Schuko están pensados, sobre todo, para sistemas monofásicos de 230V y 50Hz, con corrientes que no sobrepasen los 16 A. Las dos varillas cilíndricas —también conocidas como espigas metálicas— con las que cuentan los enchufes Schuko macho son el contacto a la fase y el neutro, presentes en cualquier instalación eléctrica para que circule la corriente eléctrica —o electrones— mediante la diferencia de cargas.
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Ver tiendaCaracterísticas de los enchufes Schuko
Hablando de las características físicas, los enchufes Schuko macho son clavijas con un aspecto redondeado y grueso, a diferencia de los enchufes del tipo C —también conocidos como Europlug— que son planos. Estos cuentan con dos varillas cilíndricas de 19 mm de longitud y de 4,8 mm de diámetro. Para la toma de corriente, los enchufes Schuko disponen de dos contactos planos en los laterales, al igual que la base de los enchufes Schuko. Los enchufes Schuko machos pueden conectarse a las hembras de manera horizontal o girados hasta 180 grados debido a la simetría de la toma de corriente y de las varillas. La separación de las varillas entre sí es de 19 mm.
Ventajas de los enchufes Schuko
Las ventajas de los enchufes Schuko son varias. Algunas de las más destacadas son que permiten aceptar varios tipos de clavijas de otros tipos de enchufes macho, como es el caso de las clavijas del tipo C, las Europlug y las E+F. Además, al ser enchufes muy comunes y permitir la conexión con otras clavijas no suele ser necesario utilizar un adaptador de enchufe Schuko. El adaptador de enchufe Schuko suele ser necesario para convertirlo en un enchufe Schuko trifásico o para ajustar las clavijas a las tomas de corriente de otros países, como en el caso del continente americano. Por último, merece la pena destacar la ventaja que este tipo de enchufes del tipo F funcionan con una gran cantidad de dispositivos eléctricos y electrónicos, como el horno, las computadoras, la nevera, las estufas o calentadores, las lavadoras y, en definitiva, la mayoría de los electrodomésticos.
Origen del enchufe Schuko
La palabra Schuko proviene del alemán, Schutzkontakt, que significa: contacto de protección. Este tipo de enchufes fue fabricado en Alemania en el año 1925. Su invención se atribuye al fabricante bávaro de accesorios eléctricos, Albert Büttner, quien adquirió la patente DE 489 003 en 1930. En la actualidad las variaciones de los primeros enchufes Schuko han dado lugar a su expansión por varias partes del mundo, estando presente en más de 40 países, entre los que se incluyen, sobre todo, la parte continental de Europa.
Tipos de enchufes Schuko
Los enchufes Schuko suelen ser estándares y las características siempre son las mismas, aunque, sí merece la pena hacer una pequeña aclaración con los conocidos como enchufes E+F, catalogados como CEE 7/7 que, son muy similares a los Schuko y que, prácticamente, cumplen la misma función. Los enchufes Schuko trifásicos son enchufes Schuko normales que utilizan un adaptador para funcionar en determinados aparatos o para ser utilizados en otros países fuera del marco europeo.
Cómo conectar un enchufe Schuko
La conexión de los enchufes Schuko es muy sencilla. Para funcionar, la clavija debe conectarse a la base del enchufe Schuko —o toma de corriente— con el fin de que los dos orificios de esta sean cubiertos. Al realizar la conexión, se establece un contacto con la toma de tierra la cual confiere protección a los usuarios para evitar una posible electrocución. De hecho, el contacto con la toma de tierra se produce antes de que las varillas de la fase y el neutro establezcan una conexión, previniendo a los usuarios en caso de que las tocaran por error. Las muescas no conductoras que tienen a los lados derecho e izquierdo tanto la clavija como la base sirven para que el enganche se refuerce en conexiones grandes y pesadas.



